Índice y pulgar ... por Teseracto

>> lunes, 31 de agosto de 2009




Índice y pulgar

Imaginás el mar
y tus pies en una nube.
El sinfín imaginario corre entre latidos
y no estás para inspirar.

En la superficie,
un salvavidas se
co, amorfo:
derretido.

Tus brazadas te sostienen
(en lo profundo,
allá donde los besos fueron
siempre tuyos)
recordando eclipses
de una isla pe
ligrosa
o mágicamente exacta.

Pulgar,
el agua dispersa en tu universo
indice,
de un alfabeto inconexo.
El vacío de presión encierra
las ganas de espe
rar y de cubrirse insípida.

Callas a tu corazón con pesadillas
y rehúsas los oído
s como método.
(tu tamborcito no redoblará
en los festivales de mi sonrisa)
Sollozo perdido en la hondura
de una bañera.

Toces con tu mar.
Alquien golpea
y llora
detrás de una puerta.






Gracias a Viqui y a Iscariote...



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Capítulo 68 de Rayuela ...por Cortázar

>> martes, 11 de agosto de 2009

Rayuela. Capítulo 68

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Julio Florencio Cortázar



Para poder leer Rayuela On-line o descargarlo HACÉ CLIC ACÁ


Esto es lo que dice Wikimierda del Glíglico:

El glíglico es un lenguaje creado por Julio Cortázar y presente en su novela Rayuela, cuyo capítulo 68, que evoca una escena erótica, está completamente escrito en él. Se trata de un lenguaje musical que se interpreta como un juego, además de ser un lenguaje exclusivo, compartido por los enamorados, que los aísla del resto del mundo.
Aunque a primera vista parece carecer de sentido, una lectura más detallada permite ver que en realidad es bastante comprensible. El glíglico tiene la misma sintaxis y morfología que el español, usando palabras normales con otras inventadas pero reconocibles como sustantivos o verbos, y puntuando correctamente las frases. Una posible fuente de inspiración es el Jabberwocky de Lewis Carroll. Hay posibles antecedentes entre los poetas de la vanguardia latinoamericana, como Vicente Huidobro u Oliverio Girondo.



Si te da fiaca leerlo, acá lo tenés leído (en voz alta, obvio) por el mismísimo Cortázar:




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Sueños de Iridiscencia Femenina ...por Iscariote

>> domingo, 19 de julio de 2009

Sueños de Iridiscencia Femenina


“…Dicen que los sueños han muerto, que nadie más lo hace. No están muertos, sólo en el olvido. Sacados de nuestro idioma. Nadie los enseña, por lo que nadie sabe que existen. El soñador está desterrado a la oscuridad. Bueno, yo estoy tratando de cambiar todo eso, y espero que vos también. Soñando todos los días. Soñando con nuestras manos y soñando con nuestras mentes..”
Richard Linklater



“El cielo se presentará nublado, con posibilidad de chaparrones aislados…”

Nublado, gris, cerrazón, oscuridad, frío. Todos lo días iguales, todos domingos. El sofá y el polvo, los platos sucios y el televisor que no dice nada. Los ojos fijos en la pantalla que brilla sin coherencia. De a ratos cobran sentido las palabras, de a ratos los recuerdos se apoderan de todo. Y flotan en el aire las cavilaciones: recuerdos y pensamientos, pero ninguna solución ni anhelo, ya no queda ninguno. Nublado, triste, frío… y gris. Calculando cuáles habrán sido los errores, dónde y en qué momento se habrían dado. El sofá y su humanidad, su estática humanidad, su inmóvil presencia, su perturbada conciencia. Se ve a sí mismo en el pasado, en su antigua felicidad, dentro de ella: adentro y circunvalándola. El poder y la felicidad, la memoria y el sofá.

“El empresario paraguayo, víctima de secuestro, fue encontrado…”

¿Será el mismo canal que hace 5 horas? No importa. La indiferencia reina hasta los tuétanos. La ropa sucia en el piso y puesta en él. Cuánta asquerosidad. Un vino… Sí, una buena botella de vino, o tal vez una damajuana. Con eso desaparecería esta dispersión, esta disgregación, este vaivén mental que lo retorna una y otra vez a los perversos y depresivos divagues. Pero ¿Y si el alcohol rasga las heridas que no cicatrizan? Y la televisión que no lo distrae. Mejor quedarse en el sofá.

“River tiene que ganar sí o sí de local, para tener posibilidades…”

Un bostezo. La modorra, y la pesadez en los párpados: Morfeo lame con lujuria las neuronas. Por fin un respiro para el cerebro.

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El candoroso violeta del cielo danzaba sobre el tenaz verdor del pasto. Su infancia arribaba inmediatamente, trayendo consigo la perplejidad que lo sobrecogía en el campo de sus abuelos, cuando la luz del cielo resaltaba el verde de las plantas después de la lluvia. Pero aquellas visiones se componían de un cielo verdoso. ¿Por qué éste era tan contrastantemente violeta? Aunque esa no era la pregunta más apremiante ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había llegado a este parque? El banco era lejanamente familiar y evocaba a los labios de Regina y su primer beso de 11 años. ¿Pero y el resto? ¿Acaso esos lapachos azules no eran de otro lugar, y tal vez lilas? No podía concentrarse, el baile de los colores era casi asfixiante.

- Hola, ¿tenés fuego?

Un fogonazo de conciencia que lo despeja del diabólico espectáculo cromático. No, en los bolsillos del pantalón, no. En los de la camisa, tampoco. Ahí tampoco. Sus manos pegaban saltitos autómatas sobre toda su ropa buscando un encendedor o una caja de fósforos que jamás existieron. Y cuando el “No, disculpame” ya estaba convertido en arcada, un misterioso cigarrillo apareció entre sus dedos. ¿Lo habría estado fumando ya de antes? Ahora era obvio que había sido una pregunta retórica porque lo tenía prendido.

- No encuentro el encendedor, tomá, prendelo con éste.

La mujer que lo había liberado de su ensoñación iridiscente aproximándosele desde atrás, ya estaba sentada a su lado.

- Está muy lindo el día, ¿verdad?
- Justamente en eso estaba pensando, nunca vi estos colores así.
- No suelo verte por acá.
- Eh… En realidad yo también estaba peguntándome cómo llegué acá..

¿Cuánto tiempo habría pasado estupefacto antes de que ella apareciera? Ahora le estaba devolviendo el cigarrillo. Los bucles negros, la tez blanquísima, como sacada de un cuadro de Goya; y el parque de impresionismo de fondo. Un inicuo truco para los sentidos. Ahora iba a quedarse idiotizado mirándola a ella. Una rápida medida para evitarlo sería preguntarse qué haría aquel incomprensible cigarrillo en sus manos. No fumaba desde el nacimiento de su segundo hijo, y su origen era tan extraño como su estadía en este alucinante paraje. Escapó del encantamiento visual de aquella hermosa maga mirando el pabilo, girándolo entre sus dedos y buscándole la marca. El resultado, igual de desconcertante: ni marca, ni ningún indicio esclarecedor. No quedó más remedio que volver a ella en busca de respuestas.

- ¿Y vos solés venir?
- Prácticamente vivo acá

Una media sonrisa que acentuó el enigma de la aseveración de la preciosa desconocida.

- Te juro que en serio le estoy dando vueltas a la cosa, y todavía no me explico cómo llegué acá.
- No te preocupes, te vas a ir en un rato.
- ¿Qué? ¿Y vos como sabés eso?
- Te dije que prácticamente vivo acá ¿Cómo no voy a saber lo que pasa? Pero quedate tranquilo, vas a volver pronto.

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De vuelta a la grisura, la ropa sucia y el sofá. ¿Qué significaría el sueño? ¿Quién sería esa mujer? Nunca se sueña con personas desconocidas, por lo menos no con tanto detalle, sin embargo estaba seguro de que a ella no la había visto nunca. Era divina, con sólo tratar de recordar los detalles de sus facciones, desaparecía el amargo sabor del fracaso, ese infaltable gusto que saboreaba su alma todos los días al despertarse. El intento de hilvanar los cabos de memoria, que le daban forma al sueño, y las ganas de volver. Todos los días iguales, todos domingos… pero éste no. Las ganas de seguir durmiendo eran igual de intensas, pero por razones radicalmente distintas. ¡Qué sueño tan vívido! Pero la somnolencia había desaparecido por completo. Lo esperaba la caja boba que escondía detrás de su velo de luz a su falta de interés, y a su compulsivo afán de autoflagelarse con ensimismamientos destructivos. El aburrimiento, y seguir liquidando el dinero que quedaba del divorcio para comer algo. Tendría que salir a buscar trabajo, pero quién contrataría a un empresario fracasado y ya estaba muy viejo para empezar de cero. Volvía la rutina y paulatinamente el interés mermaba: el eco de “vas a volver pronto” se iba difuminando a medida que las arenas corrían.

“El ministro de economía hará importantes anuncios…”

¿Será el mismo canal que hace 5 días? Los irregulares pensamientos hacían metástasis en su calvario cotidiano. Treintaisiete años… ¡37 años! Y el peso de la experiencia y sufrimiento de un anciano sobre los hombros.

“Fresco por la mañana, cálido por la tarde, con cielo despejado…”

Un bostezo. Un bostezo y la lengua de Morfeo.

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Definitivamente esto no podía ser fruto sólo de su mente. ¡Estupefacientes colores! El parque, el banco… y ella. Del mismo lado y las palmaditas en dónde lo estaba invitando a sentarse.

- ¿Ves? Te dije que ibas a volver.
- Esto es increíble, me habían contado casos donde se continuaba con sueños de noches anteriores, pero a mí nunca me había pasado.
- ¡Jajaja! Vos nunca le diste mucha bola a los sueños ¿verdad?
- La verdad es que no.
- Y seguramente tampoco te diste cuenta de que estabas soñando durante algún sueño.
- ¡No! Tenés razón. Si no me lo decías no me daba cuenta. ¡Es cierto! Estoy en un sueño. ¡Jajaja!

No dejaba de examinarlo de arriba a abajo con la siniestramente dulce mirada de esas sombrías ninfas. Esas mismas de las cuales no nos percatamos que tienen tanto el poder, como las aviesas intenciones de someternos a su impenetrable burbuja de cariño, hasta que es demasiado tarde.

- Ahora seguro vas a querer experimentar con la onironáutica.
- ¿Oniro qué? ¿Qué es eso?
- Onironáutica. Los onironautas son los que se dan cuenta de que están soñando mientras lo hacen, y lo usan para manipular la realidad del sueño.
- ¡Qué hijo de puta! Hasta tiene nombre eso ¡Jajaja! ¿Y qué se puede hacer manipulando los sueños?
- Yo que sé, lo que vos quieras. Podés volar, cambiar el mundo físico que te rodea, conversar con Albert Schweitzer, tener el sexo que quieras… Jejeje. Ya te digo: lo que quieras.
- ¡Jajaja! O sea que puedo hacer lo que quiera contigo ahora mismo.

El oportunismo animal, y el humor criollo le daban vida de vuelta a las marchita venas de las ideas después de tanto tiempo.

- Puede ser. Aunque ya te dije, yo estoy acá siempre, y como que ya tengo cierto control también.

No podía esperar un retruco menos fino de esos ígneos ojos, por lo que un justo cálculo antes de la réplica no estaría de más.

- Está bien así, voy a dejarlo fluir.
- Podés probar. Pensalo, porque te estás por ir de vuelta.
- ¿Qué? ¡Qué cagada! No era en serio lo de hacer lo que se me cantara.
- ¡Jajaja! Quedate tranquilo.
- ¿Pero voy a volver?
- Sí, no te preocupes.

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El televisor encendido, y el sofá: ¡el puto sofá!!! ¡Qué desgracia estar despierto! Tenía que dormir de vuelta, tenía que verla de nuevo. ¿Qué podía hacer? Un salto desde la inmovilidad y directo a la farmacia. En casa después de media hora. ¿Será que una sería suficiente? Mejor dos, para asegurar el efecto. ¡Qué milagro de la ciencia! Cuán perceptible era la forma en cómo el mundo se iba desmembrando como un mendrugo de pan que cae por migajas al café con leche onírico.

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El cielo violeta, el pasto estremecedoramente verde, el banco de sus 11 años, todo como esperaba, pero ningún indicio de ella. El desconsuelo y a sentarse al banco a lamentar el desencuentro. Sí, del mismo lado de siempre. ¿Pero y eso? ¿Una carta? Tenía su nombre escrito:

“Sé que hiciste trampa para venir hoy, pero no te preocupes, no falté a nuestra cita por eso. Me parece que tenés que todavía no entendés esto, y te voy a dejar ver un poco más. Por eso, te espero en el muelle. Seguí la calle de los árboles con flores azules y lo vas encontrar”.

Era tan difícil mantener la concentración de cuál era el destino de sus pies, con la distracción que producía esa lluvia azul. Un florecer de cerezos en Tokio visto a través de un zafiro. ¡Lapachos en Tokio!¡Y azules! Hasta las imaginerías y ocurrencias se fundían con la belleza de esa avenida de añil. Y como si hubiera sido poco el paseo, el arribo al muelle lo dejaría aún más atónito ¡Una alucinación de cucumelo!!! ¿Cuándo se vio un horizonte que engarce un mar rojizo con nubes azul verdosas? ¡Y ella!!! Ella y su soledad. Ella y su soledad, esperándolo. Una conmoción igual a la que no tenía desde sus 22 años.

- No podés tomar pastillas para dormir cada vez que quieras venir.
- ¡Esto es hermoso! Te juro que me da piel de gallina todo esto.
- Sí, ¿verdad?... Pero te hacés el boludo y no me decís nada de las pastillas.

Sólo el silencio, y su indescriptible gesto que mezclaba asombro e intenciones de esquivar la inmediata inquisición le respondieron por 5 minutos, pero luego de sentarse se aflojó, y pudo sentir lo que hacía tanto tiempo estaba esperando: compartir, y dejar de cargar solo su pesar.

- No tengo mucho que hacer del “otro lado”.
- ¿Por qué decís eso?

- Mi vida está arruinada, perdí todo.
- ¿Qué es lo que perdiste? ¿Qué te vapuleó tanto por eso querés estar tan lejos de tu realidad?
- Estuve casado quince años, y mi mujer se fue con mi mejor amigo, que lastimosamente era mi contador, y me quedé en pelotas…
- ¿Y?
- Se llevó todo a Europa, la guita, los hijos, todo…
- ¿Tenés hijos?
- No, ya no más… No te imaginás lo que es esto.

Sin siquiera percibir su mirada, era sobrecogedor el afecto con que ella hacía que se abrazaran sus almas. Era otra persona, un humano igual que él, y no sólo el fruto de su mente.

- Creo que no, pero trato de entender… ¿Y me imagino que la querías a ella?
- No, no te imaginás. Era mi razón de ser.

- Algo debe haber que puedas encontrar para que te saque del pozo, sólo tenés que pensar.
- Eso es lo más hijo de puta de todo. Soy plenamente consciente de eso, pero en cuanto me pongo a tratar de idear una solución se me vienen los recuerdos encima y me dominan las emociones. Yo siempre fui un tipo frío, hice montones de guita sin que me importara nada, pero ahora soy una piltrafa humana. Amasé una fortuna para mi familia; que entre paréntesis: creo fue el momento en que no me di cuenta de que estaba perdiendo lo único que me importaba.
- ¿Por qué decís eso?
- Perdí la objetividad de las cosas. Me olvidé de que la guita es un medio y no un fin, y le puse toda mi atención y tiempo a eso, y no la cuidé a ella. Ni a ella, ni a los chicos.

- Qué feo…

Lo miraba fijamente y se les escurrían las ganas de contenerlo entre sus brazos. Pero decidió esperar en silencio y decirle:

- Pero ya está, ahora tenés que tirar para adelante.

Ahora el silencio era de él, que estaba decidiéndose a ser franco y encarar la situación:

- Eso es lo que estoy haciendo.
- ¿Cómo? ¿Tomando pastillas para no estar despierto?
- Justamente así lo estoy haciendo.

Si fuera posible traducir las miradas en palabras, entonces éstas últimas no cumplirían su insignificante misión de contener la intensidad de las emociones que sólo los ojos saben plasmar.

- Me gustás mucho, me siento bien acá.
- Pero yo soy una mina de tus sueños y sólo eso.

- Te prometo que no voy a volver a tomar pastillas para venir.

- Vos también me gustás… Por eso estoy acá.

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Muslos y hojas. Un primer plano de albos muslos con el desenfocado fondo de manchas azules y verdes. Flores en el pasto. Y a medida que subía la vista por aquellas piernas, la fuga en La menor se palpaba con los ojos llenos de tierna lascivia. Y aquel apetito de volver a estar dentro de ella para sentirse dueño de ese cuerpo se amalgamaba con la sutil necesidad de cobijarse en él, y estar protegido.

- Te dije que le ibas a sacar partido a esto de la onironáutica.
¿Cuándo te pusiste a hacer el amor en medio de un parque a esta hora del día? Jajaja..

- ¿Hacer el amor?

- Mmm… no me rompás de vuelta con tus chistes.

- No, no te enojes. Sabés que no me puedo aguantar al tira y afloje.

- Mmm… Si sabía que ibas a pasar de ser un escracho a hacerte el vivo cada vez que puedas, no te daba bola en primera instancia.
- Sabés lo que te quiero. Y lo adicto que me volví a vos.

Y el resultado: los ojos de ella llenos de desdén, y sin embargo derritiéndose el alma con materna lujuria que provocaba la viveza de las travesuras de su compañero.

- Sos un pelotudo, eso es lo que sos.
- Che, en serio. ¿Hace cuanto estamos así?
- Yo que sé.

La conversación que tenían las yemas de sus dedos con la piel de ella, hacía que cualquier palabra quedara demás. ¿En qué estaría pensando cada uno de ellos? Se miraban, se tocaban, comulgaban. Y eran hermosos, y sólo eso imporataba.

- Che, ¿vos decís que soy una construcción mental tuya a partir de las mujeres que tuviste?…
- ¿Qué?!!!
- Y sí, que tenga ese rasgo de ella, o este rasgo de aquella…
- ¿De quién? ¿De mi mujer? Vos sabrás si vivís acá adentro.
- No te hagás el pelotudo, no íbamos a estar así si supiera todo de vos, sabés lo que me gusta descubrirte.
No es eso. Yo que sé, a lo mejor soy tan impulsiva como tu mejor amante, o tan comprensiva como tu mujer, cuando te enamoraste de ella, eso es lo que quiero saber.
- Y no sé… Lo único que puedo decirte es que jamás me sentí así estando despierto…

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“No se prevé la retirada de las tropas de Irak hasta…”


No, definitivamente no eran aquellas noticias las que le generaban ese dolor de cabeza. Ya hacía un par de días que los estaba experimentando al despertarse, y a medida que iban pasando, las jaquecas parecían prolongarse un poco más. Como si no fuera suficiente la condición abominable de su realidad, ahora tenía que sufrir esta tortura física sin motivo aparente. Los sacos de té de pasionaria y valeriana inundaban la mesa: prometió no volver a tomar pastillas para ir, pero este estadio era cada vez más insoportable, y en contrapartida, la alegría que sentía estando con ella era inmensa.

“El gobernador de la provincia será imputado por…”

¿Cuántas generaciones y pruebas de ensayo y error habrían tomado a las culturas autóctonas, aprender y dominar cada uno de los efectos de las hierbas? Sentía relajarse, pero sabía que por más que ingiriera litros de aquel brebaje, no conseguiría el inmediato efecto de los fármacos. Cuando por fin había podido condicionar con la práctica su estado de vigilia a las horas estrictamente necesarias, ahora aparecía este mal que lo retrasaba a acudir a su cita diaria con la felicidad.

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- ¿Qué te pasa? Te noto preocupado.
- Es que me anda costando dormir.
- ¿Y comés bien?
- Sí, sí.
Pero no es eso.

- ¿Qué más? No es sólo eso lo que te pasa.

- Tengo unos dolores de cabeza raros.
- ¿Ahora?
- No, cuando estoy despierto. Y me preocupa que cada vez son más largos…

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“El histórico manifiesto del Papa Juan Pablo II, hoy se vió empañado…”

El triste consuelo de saber que su cuerpo no aguantaría mucho más, y de que en algún momento tendría que dormir. La jaqueca ya va a pasar. Ya pasaron varios días sin visitarla. ¿Se estará preocupando? ¡Qué dolor de cabeza de mierda! Ya debe estar muy preocupada…

“…en la franja de Gaza…”

Estaba comprometido a no volver a hacerlo, pero esta era una situación muy particular ¿Cuántas serían suficientes sin que el resultado sea fatal? No podía seguir sin ir, hoy hacía un año de que estaban juntos…

“A cinco fechas d… sólo… espe… f… l…”

Pareciera que ya fueron muchas. El delirio lo llevó a desvanecerse estrepitosamente en la puerta del departamento de al lado.

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- ¿Qué te pasó?!!!
- Creo que me internaron, recién ahora puedo dormir.
- Me estás tomando el pelo. ¿Qué te pasó?
- Es en serio, me parece que estoy internado ahora, hace 5 días que no podía dormir por un dolor que me partía la cabeza, y no me banqué más, me tomé todo de la desesperación, y se me hace que estoy en el hospital…
- Lo escuché a un doctor, pero no entendí nada… ¿Qué hiciste?!!!
- Ahora ya no importa, ya estoy acá contigo…
- Claro que no, te están administrando algo para que reacciones. ¿No te das cuenta?
- ¿Qué?!!!

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¿Cómo podía ser tan drástico el cambio? La luz, los colores, el dolor. ¿Cómo podía el mundo que nutría su vida onírica ser tan ajeno a esta realidad? Veía al doctor al costado de su cama, rodeado de una bruma blanquecina, y el dolor de cabeza estaba ahí, tan presente como antes de volver con ella.

- Me informaron, Licenciado, de que no tiene parientes ni amigos a quienes podamos acudir.

- ¿Ya me administraron algún sedante?
- Estuvo inconsciente tres días, tuvimos que administrarle un fármaco que lo vuelva a la conciencia.
- ¿Y?

- ¿Señor, hace cuantos días no duerme?
- Una semana más o menos, ¡¿Para qué carajo me despertaron si hace una semana no duermo?!!!

- Le hicimos varios estudios cuando llegó.
- También tuve unos dolores de cabeza que me la partían.

- Así es, eso se correlaciona perfectamente con los resultados.
- ¿Y? ¿Cuáles son?
- Es una situación complicada.

- No me guitarree, doctor, vaya al grano.

- Bueno, se lo digo sin vueltas, descubrimos un tumor que se aloja en su lóbulo frontal.
- ¿Y? ¿Me pueden operar?
- Lastimosamente no podemos operarlo sin correr serios riesgos de dejarlo incapacitado irremediablemente.
- ¿A qué se refiere?
- Corremos el riesgo de dejarlo incomunicado con el mundo, no llegaría a estar en un estado vegetativo, pero si en una especie de coma indefinido.
- ¿Cómo en un sueño?
- Exacto.
- ¿Y esa operación cuánto me costaría?
- El departamento de investigación neurológica de la Universidad correría con los gastos por tratarse de un caso tan atípico y la posibilidad de estudiarlo, pero si quiere mi opinión personal, yo no se lo recomendaría. Los riesgos son muy serios.


- Me juego, no pienso volver a estar sin dormir.

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¿Genuflexo? ¿Jugado? ¿Cobarde? ¿Intrépido? Sería la típica duda que rondaría al qué dirán de la decisión de un suicida. Los hombres con fe esperarían un lugar mejor en su Paraíso, Valhala, o Nirvana (ya que todos se creen buenos, y ninguno espera el Averno) ¿Y los que no tienen fe?
¿Es un suicidio entregarse a la posibilidad de dejar esta vida para ir a un lugar sabidamente satisfactorio? ¿Qué más podía entregarle este injusto mundo? Este mismo mundo que lo obligó a seguir las reglas y a hacerse consensuadamente exitoso dentro de ellas. El hastío, el egoísmo, la felicidad, el confort. Humano, sólo humano, al fin y al cabo.

¿Y si salía vivo de la operación? ¿Y si el tumor era la causa de la existencia de ella? No podría soportar perderla a ella también. Su ilusión, su sueño, su alegría. ¿Pero acaso cada circunstancia de la más tangible realidad material no es una ilusión que crean la percepción y las emociones al respecto? En definitiva, era lo mismo. Amor, la más grande, acogedora y extasiante ilusión.

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Las palmas de sus manos. Las palmas de sus manos abiertas al cielo y entre sus piernas. Podía verlas, y las veía con esos colores que tan vivos lo sobrecogían. Sentado como indio en el césped de la materia intangible que conformaban sus sueños. Al levantar la vista, sus lapachos lo esperaban con bríos renovados, como si estuviesen preparados a acompañarlo por el resto de la esta, que sería una reconfortante eternidad. Y su olor. Podía sentir el olor de su maga en el inmediato ambiente. La inmensidad del sentimiento de amparo no le permitía levantarse a buscarla. Se sabía a salvo.
Una tenue calidez de aliento que llegaba a sus espaladas, invadió su oreja izquierda, y un inmediato beso en la sien acompañó al posterior “Ya estás acá” de bienvenida. Y cuando los brazos de ella lo rodearon, las lágrimas de júbilo fueron incontenibles.

- ¿Qué pasó? No zafé, ¿verdad? Decime que no zafé.

Qué cálidas sentía esas caricias en su rostro. Qué invasiva era la emoción que le generaba esa mirada de lisonja.

- No pienses en nada. Ya estás acá, ahora.
- Decime qué pasó. ¿Salió como dijo el doctor, no? ¿Me quedo? ¿Me quedo acá contigo?
- Sí, salió así.

La fulgurante eternidad de un instantáneo beso perpetuo, que podía durar lo mismo que el majestuoso aleteo de un colibrí o una condena de por vida.

- Me quedo, ¿verdad? Decime que me quedo.
- Te quedás conmigo, mi amor.
- Es para siempre, ¿verdad? Decime que no tengo que volver.
- No. Por lo menos no hasta que te despiertes.






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Heavier Than Heaven en Español... por Cross

>> miércoles, 15 de julio de 2009

Kurt Cobain: La biografía




Durante cuatro años, el periodista Charles Cross realizó más de 400 entrevistas y tuvo acceso al diario íntimo y a las numerosas cartas que Kurt Cobain solía escribir pero nunca enviaba. Lejos de los análisis sociológicos y del embelesamiento con la figura del rock sta
r, Heavier than Heaven, la biografía que acaba de publicar, reconstruye minuciosamente la vida de la última estrella que dio el rock: su infancia entre rifles y porros; su adolescencia en la calle; la vez que vendió armas para comprar amplificadores; su crónico dolor de estómago y su adicción a la heroína para aliviarlo; el origen de sus musas; y la certeza que tenía desde los catorce años: llegar a la cima del rock y morir en la gloria.La historia es la de una lenta agonía. También es una tragedia americana, pero no una tragedia épica de grandes espacios y rutas infinitas, sino la de un pueblo pequeño y prejuicioso, la tragedia doméstica del adolescente suburbano atrapado por la mediocridad. Heavier than Heaven puede ser la biografía definitiva sobre Kurt Cobain: mientras otros y numerosos libros se detienen en Cobain como símbolo y artista, el periodista Charles Cross prefirió ignorar las horas de grabaciones, las cifras de ventas y la mirada de crítico de rock para adentrarse en Kurt Cobain hombre. Heavier than Heaven es angustiante: es una letanía de drogas, intentos de suicidio y el sufrimiento de un hombre que transformaba en canciones su dolor. Cross, que fue editor de The Rocket, la revista de Seattle que le dio su primera tapa a Nirvana investigó durante cuatro años, hizo 400 entrevistas y tuvo acceso al diario íntimo y las numerosas cartas que Kurt Cobain solía escribir pero nunca enviaba. “Hubo momentos de gran felicidad”, escribe en la introducción, “como cuando escuché un tema inédito llamado ‘You Know You’re Right’, que creo es la mejor composición de Kurt. Pero por cada descubrimiento maravilloso hubo momentos de insoportable pena, como cuando tuve la nota suicida de Kurt entre mis manos: Courtney la guarda en una caja con forma de corazón, junto a un mechón de su cabello”.






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El bronceado de Soles o Lucianita ...por Teseracto

>> sábado, 20 de junio de 2009



El asunto es que no sé porque salió esta poesía, pero trata de Lucianita, una de las tantas prostitutas adolescentes de latinoamérica que caen en nuestro país.


A las putas que no eligieron serlo
y también para las que dicen haberlo elegido...







El Bronceado de Soles o Lucianita


Faltaba más... y sería la duda
un trago de vidrio soplado.

También las almas etílicas
que sobran para los quemados,
(como pobres fósforos que buscan las yemas)
completaban una medida sobre la entrepierna.

No faltaban las lenguas ásperas
sobre las orejas lechosas de fango aquietado,
en donde corazones satisfechos sólo piden Soles,
mientras las monedas vuelan como las risas asustadizas
o mis ojos revueltos como pluma de almohada.

Tampoco faltaba mi libido que se retuerza sobre aquella piel
y que mis dedos juntasen cada tecla de ese instrumento desafinado,
que quieran llevárselas al teatro donde se sentían alaridos, aullidos y gemidos
de bocas blasfemas, curiosas o asquerosas...

Fangosos de amor que les falta orgullo o decencia
Recorrían el antro sostenidos de un whisky mojado
(como mi libido)
riéndose por detrás de la puerta del sanitario
y deseando a la piba que chupa un hielito sobre aquella banqueta.

(“Mirala como nos falta el respeto”…)
Son verdaderos demonios en su infierno chiquito,
las billeteras que rugen verdades,
como leones de domadores escuálidos
o sierras de carnicería barata.

Nada falta ni su miedo.

Su rimel se corría delicado
sobre pupilas que vibrantes se mean,
y entre futuros de lunas corrompidas
percatarse de su belleza era un cuento.

Podría ser mi musa después de besarla
(tiempo pasado),
pero lloraba mejor por los minutos que derrocharon
mis Soles gritones en una cama,
o el fósforos que roza sus uñas sonriendo... contando.

Sólo me faltaban las náuseas,
las juezas que me condenarían al infierno placentero,
después de los besos austeros de una boca blasfema
y demasiado pendeja.





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Sobre las 18 ... por Teseracto

>> martes, 16 de junio de 2009


Hola muchachos, estoy de nuevo con ustedes para dejarles una poesía que hice para mi taller de lírica... No se si es buena pero quiero compartirla con ustedes

Les cuento que está basado en una noticia que encontré sin querer en la pagina del diario. Acá está para que la lean... (es cortita no sean vagos)



Dedicado a las mujeres kamikazes...



Sobre las 18
(Práctica sobre las velas)



Las luces reales nos pintan poco,
prendamos velas negras y verdes que nublen


Amor,
que debe ser lo religioso
aquello que comentan,
cuando nos encuentran en una banquina.


Prendamos velas con carne,
Sí, quiero... si quieres
volvámonos grito una tarde
o dos velas verdes, sobre el camino.


¿Qué son los gritos religiosos
o los ritos de fuego loco?
Si uno nace humano y se vuelve brasa con poco combustible.
Si calcinado cuando te acuestas recreas al dedo sobre la hornalla.
Andá y hace la prueba:
la lluvia sin gasolina nada prende.


"Averiguación causales de muerte",
¿Quién escribió eso?
seguro que quiere seguir siendo humano
y amar a veces un poco,
acostumbrado,
a los besos tranquilos
y los gritos vivos,
si saber nada de gritos felices
o de desencarnarse sufriendo.


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Informe sobre ciegos ...por Sábato

>> lunes, 8 de junio de 2009

Autorretrato. Ernesto Sábato.

Extracto del "Informe sobre Ciegos"


No soy teólogo y no estoy en condiciones de creer que estos poderes infernales puedan tener explicación en alguna retorcida Teodicea. En todo caso, eso sería teoría o esperanza. Lo otro, lo que he visto y sufrido, eso son hechos.

Pero volvamos a las diferencias.

Aunque no: hay mucho todavía que decir sobre esto de los poderes infernales, porque acaso algún ingenuo piensa que se trata de una simple metáfora, no de una cruda realidad. Siempre me preocupó el problema del mal, cuando desde chico me ponía al lado de un hormiguero armado de un martillo y empezaba a matar bichos sin ton ni son. El pánico se apoderaba de las sobrevivientes, que corrían en cualquier sentido. Luego echaba agua con la manguera; inundación. Ya me imaginaba las escenas dentro, las obras de emergencia, las corridas, las órdenes y contraórdenes para salvar depósitos de alimentos, huevos, seguridad de reinas, etcétera. Finalmente, con una pala removía todo, abría grandes boquetes, buscaba las cuevas y destruía frenéticamente: catástrofe general. Después me ponía a cavilar sobre el sentido general de la existencia, y a pensar sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un Dios omnipotente, omnisciente y bondadoso me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:

1.° Dios no existe.

2.° Dios existe y es un canalla.

3.° Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

4.° Dios existe, pero tiene accesos de locura: esos accesos son nuestra existencia.

5.° Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?

6.° Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.

7.° Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso.

Yo no he inventado todas estas posibilidades, aunque por aquel entonces así lo creía; más tarde, verifiqué que algunas habían constituido tenaces convicciones de los hombres, sobre todo la hipótesis del Demonio triunfante. Durante más de mil años hombres intrépidos y lúcidos tuvieron que enfrentar la muerte y la tortura por haber develado el secreto. Fueron aniquilados y dispersados, ya que, es de suponer, las fuerzas que dominan el mundo no van a detenerse en pequeñeces cuando son capaces de hacer lo que hacen en general. Y así, pobres diablos o genios, fueron por igual atormentados, quemados por la Inquisición, colgados, desollados vivos; pueblos enteros fueron diezmados y dispersados. Desde la China hasta España las religiones de estado (cristianos o mazdeístas) limpiaron el mundo de cualquier intento de revelación. Y puede decirse que en cierto modo lograron su objetivo. Pues aun cuando algunas de las sectas no pudieron ser aniquiladas, se convirtieron a su turno en nueva fuente de mentira, tal como sucedió con los mahometanos. Veamos el mecanismo: según los gnósticos, el mundo sensible fue creado por un demonio llamado Jehová. Por largo tiempo la Suprema Deidad deja que obre libremente en el mundo, pero al fin envía a su hijo a que temporariamente habite en el cuerpo de Jesús, para de ese modo liberar al mundo de las falaces enseñanzas de Moisés. Ahora bien: Mahoma pensaba, como algunos de estos gnósticos, que Jesús era un simple ser humano, que el Hijo de Dios había descendido a él en el bautismo y lo abandonó en la Pasión, ya que si no, sería inexplicable el famoso grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y cuando los romanos y los judíos escarnecen a Jesús, están escarneciendo una especie de fantasma. Pero lo grave es que de este modo (y en forma más o menos similar, pasa con otras sectas rebeldes) no se ha revelado la mistificación sino que se ha fortalecido. Porque para las sectas cristianas que sostenían que Jehová era el Demonio y que con Jesús se inicia la nueva era, como para los mahometanos, si el Príncipe de las Tinieblas reinó hasta Jesús (o hasta Mahoma), ahora en cambio, derrotado, ha vuelto a sus infiernos. Como se comprende, ésta es una doble mistificación: cuando se debilita la gran mentira, estos pobres diablos la consolidaban.

Mi conclusión es obvia: sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas. Y ese gobierno se hace mediante la Secta Sagrada de los Ciegos. Es tan claro todo que casi me pondría a reír si no me poseyera el pavor.


"Sobre Héroes y Tumbas", páginas 214-216, Ernesto Sábato.

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